Che, Cornejo...

¿Hay condiciones en Mendoza para que se traslade la feroz batalla entre líderes? ¿Hay un líder opositor capaz de batallarle con éxito a Cornejo el escenario político? El clima político local, las demandas sociales, las capacidades/incapacidades del oficialismo y la oposición y la urgencia de generar semilleros.

Periodista y escritor, autor de una docena de libros de ensayo y literatura. En Twitter: @ConteGabriel

Dominio envidiado

¿Cuánta responsabilidad tiene la ausencia de una oposición creíble y sólida en el hecho de que Alfredo Cornejo domine todos los órdenes del Estado y la política? Es una pregunta válida para los críticos de la "hegemonía" del actual mandatario, porque llegó allí por el voto popular, en un proceso interno con mayorías y minorías (las PASO contra Luis Petri). 

¿Podría decirse que hay bronca de quienes no le pueden ganar, pero no tanto contra él, sino contra el electorado?

Una de las formas de conseguir insertarse entre las opciones que el votante baraje para la alternancia, es precisamente que la alternativa sea sólida, creíble y capaz para ejercer el cargo para el que se postula.

Y al parecer, es un déficit de la oposición.

El desgaste acecha, y resulta fácil para un opositor sentarse a esperar que la gente quiera cambiar y los tenga a ellos a mano. Que se los vote por descarte, prácticamente.

Lo otro es mostrarse listos para asumir los desafíos. Pero ¿esto ocurre?

Este año de nuevo hay elecciones, esta vez parlamentarias, ya que no se eliminaron las elecciones de medio término como se había prometido en el gobierno anterior, y la lucha no es por saber cómo ser legislador, sino por quedar primero en alguna listas que tenga chances de, al menos, meter uno. Así, la disputa es más interna que externa en los partidos de la oposición. Y, con ello, se baja una cortina de hierro -una vez más- con la sociedad.

Entonces, volvemos: ¿de quién es ya la culpa, y no solo la responsabilidad, de que Cornejo se consolide y avance?

Semillero vacío

Igual, el problema no es solo de la oposición: al oficialismo le está costando a nivel provincial y municipal encontrar recambio y una especie de "endogamia" en la búsqueda de personas capaces de conducir áreas del Estado genera frustración y estancamiento.

Les está resultando difícil a los intendentes, por ejemplo, hallar personas para ocupar eficazmente los cargos de alta responsabilidad. Hay un gran esfuerzo en muchos de ellos por gerenciar con eficacia los municipios, pero los partidos les ofrecen como semillero de funcionarios, sino solamente a militantes con derecho a cargo por antigüedad, y poco personal preparado para desafiar tiempos de alta demanda social de resolución de problemas.

El espíritu transformador de funcionarios que debieran salir a "comerse la cancha", no para cambiarlo todo, sino para aplicarlo a todo lo que está mal, es reemplazado por la inercia: asumen y se quedan, dejando que las cosas "se hagan solas" o el staff histórico siga haciendo lo de siempre.

Pero hay un problema. Como todo, no hay solo blancos o negros, sino un abanico de posibilidades y, cuando se suma a gente ajena a la política, se escaso contacto con la gente ni comprensión de la dimensión del vínculo político y social se cae en funcionarios Tupperweare, encerrados sobre sí mismos, incapaces de desplegar sobre el territorio la gestión, y que en las áreas técnicas la innovación les resulta un adversario que les demanda de más y acecha.

El oficialismo parece no tener ruedas de auxilio que le permitan llegar con el éxito esperado al final del camino, transformándose en solo una carrera de postas, en donde el que se va le cede el cargo al que sigue, y poco más que eso. Pero, además, en donde el que "se va", no lo hace del todo, sino que entra en el eterno Tetris estatal de cargos.

Barrabravas en off side

En este esquema, a muchos opositores les queda para este año la tentación de, solamente, aplicar la matriz nacional de discusión en donde dos grandes lideres se "torean" vía redes sociales: "Che, Milei"; "Che, Cristina".

Es una batalla de barrabravas, con lenguaje agresivo y soez, que tira para atrás en el barro y en el que uno y otro son agitados por los fanáticos a seguir, hasta ver sangre, como en una riña de gallos. Llamarles "adversarios" parece poco, atento al nivel de tensión. ¿Es odio? ¿Nunca habrá una "mesa de diálogo" como la hubo en los tiempos primigenios de recuperación de la Democracia? ¿O juntarse a dialogar sobre los problemas del país sería sancionado con la "cancelación" por parte de los seguidores embravecidos, cual barras, la analogía más válida?

Instalar en Mendoza el "Che, Cornejo" es un intento que ya tienen grupitos que quieren insertarse en una banca en la Legislatura y empezar a escalar en cargos desde allí. Pero hay una diferencia sustancial y no es solo la ausencia de una oposición sólida: la sociedad, ¿odia a Cornejo? ¿O en todo caso solo quisiera ponerle algún límite por alguna razón en algún tema determinado?

No se dan en Mendoza las circunstancias de clima político de fondo que hay a nivel nacional, sobre todo, porque no tiene enfrente a un adversario capaz de hacerle sombra. Tampoco está en el ánimo social que se viva en una permanente riña. Todo indica que ese ritmo de pelea -y no de debate o discusión-no cuajará en Mendoza, por más que se lo intente azuzar.

Pero sí se denota la necesidad de levantar el octanaje de la gestión, en todos los niveles, ajustando tiempos de respuesta a las ansiedades de los demandantes, que no son partidos políticos ni líderes, sino la sociedad, sin intermediarios.



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