Proveedores: la otra cara del auge minero y su potencial millonario
Se estima que las exportaciones mineras alcanzarán los 20.000 millones de dólares, con un 40% de ese monto distribuyéndose entre los distintos actores de la cadena de valor local.
Más allá de las grandes compañías que suelen concentrar la atención en el sector minero, existe un entramado de empresas de distintos tamaños-desde microemprendimientos hasta grandes firmas-que se benefician como proveedores de bienes y servicios para la industria.
Las proyecciones son contundentes: para 2030, se espera que las exportaciones del sector alcancen los 20.000 millones de dólares anuales. Según el Centro de Estudios para la Producción (CEP), un 40% del valor bruto de la producción quedaría en manos de proveedores locales, lo que representa un negocio de 8.000 millones de dólares anuales para empresas muchas veces desconocidas por el público general.
Para dimensionar el impacto, basta con observar el caso de First Quantum en Panamá: un solo proyecto de cobre demanda alrededor de 1.000 millones de dólares al año en proveedores. En Argentina, hay al menos seis proyectos de esta magnitud en carpeta, además de numerosos emprendimientos menores en litio, oro y plata.
Sin embargo, este crecimiento también enfrenta desafíos, ya que actualmente no hay una infraestructura de proveedores lo suficientemente robusta para abastecer la demanda futura.
Según datos de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM), en promedio, la construcción de una mina requiere unos 800 proveedores y su operación alrededor de 550. "El gasto en proveedores es altísimo y su gestión debe ser muy ordenada. Hoy, solo Veladero en San Juan absorbe toda la capacidad de proveedores de la provincia y necesita contratar en Mendoza. Imagínate cuando comiencen los grandes proyectos de cobre", señala Víctor Esteve, Country Manager de Achilles, una empresa especializada en la gestión de proveedores para los sectores minero y energético.
Los proveedores se agrupan en distintos niveles o "anillos". El primero corresponde a los locales, quienes juegan un papel clave en la aceptación o rechazo de un proyecto en su comunidad. Luego están los proveedores provinciales, los nacionales y, por último, las empresas internacionales.
Los dos primeros niveles son los que más interesan a los gobiernos provinciales, que suelen establecer mínimos de contratación local que rondan el 70%. No obstante, encontrar proveedores que cumplan con los estándares exigidos por la industria es un desafío.
"Las mineras requieren que sus proveedores cumplan con normas internacionales en calidad, seguridad y sustentabilidad. Sin certificaciones adecuadas, muchas empresas locales quedan fuera de los grandes contratos. Por eso, es clave la capacitación, el financiamiento y la implementación de herramientas de monitoreo y evaluación", explica Esteve.
Una de las soluciones que impulsa la Secretaría de Minería de la Nación es la conformación de Uniones Transitorias de Empresas (UTEs) que combinen firmas de distintos tamaños para optimizar recursos y especializaciones. Además, proponen acuerdos interprovinciales para compartir proveedores dentro de una misma región, lo que permitiría alcanzar economías de escala y fortalecer la cadena de suministro.
Forbes