Ignacio Zuleta y "El Papa peronista": El Bergoglio político y pastoral más profundo

Ignacio Zuleta, autor del libro "El papa peronista", realizó un repaso por la vida de Francisco, desde sus momentos en Argentina hasta su llegada al papado y cómo ha influido tanto en la iglesia como en la política del país.

G. Conte y E. Arguello

La salud del papa Francisco es uno de los temas que mantiene en vilo a la población de todo el mundo y que trae a colación todo su recorrido dentro de la iglesia católica. El escritor y periodista Ignacio Zuleta, autor del libro "El Papa peronista", habló con Gabriel Conte y Evangelina Argüello en "Tenés que saberlo", por Radio Post 92.1, y realizó un recorrido por la vida de Jorge Bergoglio.

"Me sorprende la calificación de izquierda: es un hombre muy tradicional, muy en lo dogmático muy conservador, sostiene las posiciones más convencionales de la Iglesia en materia doctrinaria y tiene un costado pastoral muy liberal, muy vinculado a lo que es la Iglesia Villera argentina, que en última instancia es el sesgo más antiguo, más viejo de la Iglesia, que es el compromiso con los pobres, ayudar a los más desposeídos, acoger a la diferencia", señaló Zuleta.

En esa línea, el periodista explicó que es un hombre "muy tradicional" y que no ha tomado ninguna medida "de izquierda": "Es cierto que en el mundo de la Guerra Fría había otorgado a la Iglesia un rol político, vinculado con el anticomunismo, con las derechas y eso ha tenido mucho la posición de muchas iglesias, pero tiene que ver con la situación de cada país: hay países donde la Iglesia ha tenido que defender a las izquierdas y en otros a las derechas, pero siempre vinculado a la posición de la Iglesia. El Papa Francisco es muy cura, yo lo veo como un tipo muy típico de la Iglesia, pero son percepciones".

Por otro lado, comentó que siempre ha tenido una posición muy firme en materia política desde su juventud: "El rol más importante que tuvo en los ‘70 fue como la autoridad de la Compañía de Jesús en toda la provincia, que incluye al cono sur de América, y como autoridad fue un hombre vinculado al sector más conservador de la iglesia, fue el hombre que alejó e hizo la purga más profunda de la Compañía de Jesús contra los sacerdotes de la llamada Tercera Liberación, vinculados con el marxismo, con la izquierda dialéctica que seguían a la letra los protocolos del concilio vaticano. Él fue un hombre que ejerció una muy fuerte y muy poderosa reforma de la Compañía de Jesús, que fue un gesto de enorme conservadurismo".

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Además, señaló que fue muy crítico de la iglesia argentina en las épocas de Carlos Menem y que se distanció mucho durante ese proceso, aunque llegó a ser obispo de Buenos Aires: "Con el gobierno de los años de la primera década del siglo, él fue muy crítico del gobierno de la familia Kirchner, Néstor Kirchner salía a decir que el jefe de la oposición era Jorge Bergoglio; una de las pocas sesiones importantes del congreso que fue Néstor Kirchner como diputado, fue cuando se sancionaron leyes que fomentaban el matrimonio igualitario, instituciones que la gente había criticado fuertemente, hubo inclusive hechos que cuento en el libro, cuando quisieron destituirlo como obispo de Buenos Aires y reemplazarlo por alguien vinculado al gobierno de Cristina Kirchner. Es la razón por la cual el Papa nunca lo recibió a Sergio Massa, que era jefe de gabinete y fue el hombre que lideró esa agresión hacia el Papa".

Ese vínculo tirante llevó a que Bergoglio se acerque al gobierno de Mauricio Macri en la Ciudad de Buenos Aires según contó Zuleta: "El Papa siempre había tenido influencia en los gobiernos de la Ciudad de Buenos Aires, hablando fundamentalmente del gobierno de Jorge Telerman, jefe del gobierno, y luego Mauricio Macri, con el cual tuvo una relación bastante estrecha, era el arzobispo de la diócesis de Buenos Aires. Es comprensible, los arzobispos eran muy amigos de los gobiernos de cada provincia y eso le dio una relación muy estrecha con el gobierno de Macri, que diría yo que fue cuando Macri fue jefe de gobierno y después presidente de la Nación, fue el gobierno con el cual el Papa tuvo la mejor relación".

Bergoglio, en su tiempo como arzobispo de Buenos Aires.

Bergoglio, en su tiempo como arzobispo de Buenos Aires.

Dentro de esta época, Zuleta señaló como algunos de los logros del Bergoglio en la política la sanción de la Ley de Emergencias Sociales, el salario complementario de los pobres, el plan Potenciar Trabajo y fundamentalmente el censo y las Ley de villas: "El censo de 6.500 barrios populares; y fundamentalmente la Ley de Villas, que es una ley revolucionaria, una reforma agraria de la Argentina, silenciosa, que es una ley que ordena la urbanización y la expropiación de las tierras en las villas para dársela a sus ocupantes. Esto compromete a 6.500 villas. Esa ley está en pie, se ratificó y se prorrogó en el gobierno de Alberto Fernández y sigue vigente hoy, ya muy acotada por un gobierno que le ha quitado fondos, porque el fondeo de esa ley estaba comprometido con el impuesto a las grandes fortunas, por ejemplo, y algunas leyes de la era de Alberto Fernández. Esa ley fue una ley fundamental en la Argentina, fue votada por el Congreso de la Nación, casi por unanimidad de las dos cámaras, proyecto que firmaron los tres jefes del bloque de la coalición Junto por el Cambio: Mario Negri, Nicolás Massott y Elisa Carrió. El voto fue en la ley elaborada, Juan Grabois y otros muy cercanos al Papa, y es una ley realmente que está en pie y que cuando recupere el fondeo va a ser una ley que tiene la profundidad, yo diría que es la reforma más importante que hizo la Argentina en materia de ayuda a los pobres: son 6.500 villas que está ordenado urbanizarlas y darles la tierra a quienes la ocupan".

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Sobre la visita del Papa a la Argentina, Zuleta mencionó que Bergoglio ha manifestado en varias oportunidades que en Argentina "ha sufrido mucho": "Cuando deja la conducción de la Compañía de Jesús en los ‘70, es prácticamente castigado por la Iglesia y lo mandan a Córdoba de Confesor de Monjas, lo reducen casi a un estado de un cura de pueblo y lo rescata Monseñor Quarracino cuando lo nombra su obispo auxiliar de Buenos Aires diciendo ‘tengo un santito que he encontrado en Córdoba', y lo nombra arzobispo auxiliar con derecho a sucesión, para rabia de mucha gente que sorprendidos ven que va a haber un obispo de Buenos Aires que no solo fue, privado en la Argentina, sino que llegó a Papa, es una cosa sorprendente como historia".

A su vez, mencionó que muchas veces fue muy criticado por el ala más conservadora de la iglesia: "Él fue uno de los patrocinantes de la Unión Civil de la Ciudad de Buenos Aires, las primeras leyes de matrimonio civil en donde se pudieran tener una relación personas del mismo sexo, fue bajo una fórmula que él conversó con los gobiernos de Ibarra y luego con Macri. El primer matrimonio igualitario que hubo en la Argentina fue bajo el arzobispado de Bergoglio por decisión de Macri, que no apela un fallo judicial que prohibía un matrimonio igualitario. Eso ocurrió en la Ciudad de Buenos Aires con Bergoglio que siempre decía que había que buscar una solución. Cuando el cómo Papa decía ‘que tengo yo que decirle a una persona gay que viene a confesarse, qué derecho tengo yo de meterme con su vida personal'. Eso es extraordinario, eso es pastoral de la iglesia, comprensión de la diferencia, comprensión de las personas".

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A su vez, Zuleta señaló que "no ve ninguna necesidad de que el Papa venga a la Argentina": "La Iglesia en la Argentina no tiene ninguno de los problemas que tiene la iglesia en el mundo, la iglesia en la Argentina no tiene las denuncias sobre abuso de curas o de menores o todos los temas de los curas de mano larga que ha habido en todo el mundo, que han sido objeto de investigaciones muy profundas en todo el mundo. No digo que en la Argentina no haya habido casos, lo que digo es que en la Argentina no hay la cantidad de casos ni el volumen de casos que ha habido en Estados Unidos, en Irlanda, en Alemania, que son decenas de miles de casos comprobados en la justicia, donde la iglesia ha tenido que vender propiedades por sumas millonarias en dólares para pagar las indemnizaciones. Es una atrocidad histórica que la iglesia no sabe cómo va a hacer para sacárselo de la encima".

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A su vez, señaló que en Argentina tampoco hay mártires de la iglesia católica: "Hay mártires actuales de la iglesia: hay obispos desaparecidos, iglesias clandestinas, persecución en África. Hay gente que le es muy necesaria la iglesia, porque tiene que ver con la vida, con la persecución y con la desigualdad, eso en la Argentina no pasa. Una de las grandes contribuciones que hizo el Papa en toda su tarea política es que ha sido un hombre que ha contribuido de manera sustancial a la paz, a la pacificación de la Argentina. Cuando él se mete a reformar la Compañía de Jesús en el ‘70, que estaba como en todo el mundo, traída en una tendencia que la iglesia censuraba como muy cercana a la izquierda y al marxismo, él le salvó la vida a muchos curas perseguidos por el gobierno militar argentino y por gobiernos de Sudamérica y lo sacaba hasta en su auto del país para protegerlos y a otros los escondía en las parroquias y los cuidaba. Hay varios libros escritos sobre la gente que él salvó de la represión clandestina de los años ‘70".

En esa línea, mencionó que Francisco siempre decía que "conocía la violencia de los ‘70 en la Argentina" y que no quería contribuir a que volviera tanto la violencia política como callejera: "Fue el factor de pacificación en esos años, aun cuando el gobierno de Cristina Kirchner pasa por crisis muy grave, después del 2011 y 2013, él decía que hay que cuidar a Cristina, pero no porque le gustara: es porque él decía que no podía haber violencia institucional y ordenaba a las fuerzas que él controla y que controlaba hasta el día de hoy, que son las organizaciones sociales vinculadas a él, lo que se llama las organizaciones cayetanas, que no hagan violencia callejera. Durante el gobierno de Macri, el factor más importante de pacificación en la Argentina fue la orden de Bergoglio de que las organizaciones sociales no hicieran violencia en las calles. De hecho, no la hubo, fue una pacificación que la gente se ha olvidado".

Bergoglio arzobispo, con Néstor y Cristina Kirchner.

Bergoglio arzobispo, con Néstor y Cristina Kirchner.

Además, marcó que tuvo un rol importante para que no se sancionara la ley de despenalización del aborto en el gobierno de Macri, pero que aun así entendía las cuestiones humanas que existían detrás de esto: "No le gustó que Alberto Fernández reflotara apenas asumiera su gestión en el 2019 el proyecto y que saliera, eso lo distanció mucho del peronismo de los Kirchner, de Massa y de Alberto Fernández, en eso fue muy hostil. Para él el tema del aborto es un tema humanitario, no dogmático, cuando fue obispo de Buenos Aires, habilitaba en los colegios católicos asistencia a las adolescentes embarazadas, las protegía y las cuidaba, y él decía que el problema del aborto era un problema humanitario. Obviamente jamás avalando el aborto, pero acuérdense que la primera medida que él toma cuando es Papa, el año de la misericordia, establece el levantamiento de excomunión a todas las mujeres que hubieran abortado, que es una cosa histórica, como comprensión de la condición humana, de la persecución y la discriminación. Y eso lo hizo él".

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Finalmente, señaló que tiene una dialéctica enojosa y que no visitó Argentina para no ser usado políticamente: "No quiso venir cuando estaba Cristina Kirchner de presidenta, no quiso venir cuando Macri era presidente, no quiso venir porque sabía que su presencia iba a ser usada por las distintas fuerzas políticas. Quizás el momento mejor para venir fue en este gobierno, que es un gobierno distante, lejano a la iglesia, que es un gobierno que no le importa mucho la iglesia, y probablemente hubiera tenido una venida más pacífica y sin conflictos. Hay esperanza de que se cure y capaz que viene, porque es un cura muy porteño: le gusta el tango, el dulce de leche, los alfajores, el vino Malbec, es un hombre goloso, un argentino goloso". 

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