¿El fin del mesianismo?
Curiosas coincidencias entre la gestión del equipo de gobierno y la selección de fútbol campeona del mundo.
Casi en paralelo, la selección y el país se debaten un cambio de modelo de gestión: Dejar atrás la idea de que un outsider o un mesías, pueden ser los salvadores y que finalmente para lograr un objetivo superior, se necesita un equipo capacitado.
En una semana tan particular, como tantas otras en la Argentina, se dio una coincidencia entre el modelo de gestión "Made in Scaloni" para la selección de fútbol como en el gobierno libertario: El líder no estuvo presente, y fueron los integrantes del equipo los que sacaron a flote situaciones límite (acuerdo FMI) o lograron objetivos trascendentales (clasificación al Mundial 2026).
Nadie notó la ausencia de Lionel Messi en los partidos de eliminatorias sudamericanas contra Uruguay y el baile inolvidable a Brasil en el Monumental. Tampoco nadie notó las ausencias de Javier Milei con sus casi diarias entrevistas en La Nación+ o A24, en momentos en los que el dólar blue y los financieros treparon por encima de los $1300 pesos y faltan precisiones sobre el acuerdo casi suscripto con el FMI.
Scaloni: El líder silencioso que sanó a la Argentina más allá del fútbol
No hubo mesías, sino un equipo que salió a respaldar un proceso. En el caso de Messi y su ausencia para los dos clásicos por excelencia del fútbol sudamericano, la "Scaloneta" y su exquisito plantel de jugadores con su DT a la cabeza, bastó para suplir la ausencia del 10.
En tanto que, para el gobierno y en momentos críticos sobre el futuro de la economía, sin Milei como "frontman" fueron Luis Caputo, el vocero presidencial y economista, Manuel Adorni y el prestigioso exfuncionario del Banco Central de Chile y actual secretario de política económica, José Luis Daza, quienes salieron a poner paños fríos a la tensión cambiaria.
El Viceministro de Economía @JoseLuisDazaAR conversó con @JonatanViale en el programa ¿La ves?.
— Ministerio de Economía (@MinEconomia_Ar) March 27, 2025
Ver entrevista completa %uD83D%uDC47 pic.twitter.com/wJLHf7Glj4
Hasta el propio Caputo, sin Milei a su lado, confirmó el monto del préstamo con el FMI por $20.000 millones de dólares, que más temprano que tarde llegará al país.
Sobre el final y con el resultado puesto, los líderes sí pudieron salir y dar su opinión sobre lo ocurrido. Con un tono diametralmente opuesto, Messi eligió el respeto y expresó "adentro, afuera, adonde sea con esta Selección. Siempre hablando con fútbol. Felicitaciones por el partidazo que hicieron anoche y también por la victoria contra Uruguay".
Milei, es Milei. Apuntó contra Cristina por ser una de las responsables de la situación económica actual y la mandó "a sacar del medio", luego de que el FMI confirmara el nuevo desembolso de dinero para el país.
Ay Cristina...
— Javier Milei (@JMilei) March 28, 2025
Parece que te cuesta aprender...
Sacá del medio de nuevo.
CIAO! https://t.co/ksIen9UQJW
Además, el Presidente resaltó algunos datos sobre el crecimiento de la actividad económica, contra un débil piso en 2024 y tiró contra los agoreros, definidos como "mandriles", por no entender el rumbo económico elegido por la administración libertaria.
La diferencia, entre Messi y Milei es que el primero puede disfrutar el éxito y tiene por encima a Lionel Scaloni, un DT que limita los excesos en los festejos para concentrarse en los objetivos futuros. No permite improperios ni descalificaciones a sus rivales.
El presidente, por su parte, tiene a Santiago Caputo, quién exacerba los humores; no tiene cara de disfrutar "los éxitos" de la actual gestión; interviene entrevistas con periodistas afines y si hace falta, se pone cara a cara con diputados opositores que no muestran mucho apego a los formas e ideas del presidente.
De todas formas, para los que eligen creer en el cambio de época, el principio de revelación de esta semana puede resumirse en que el mesianismo, que tanto daño le ha hecho al fútbol como a la política, parece estar en retirada y la etapa que viene promete liderazgos transversales, menos egoísmo y la puesta en valor del trabajo y esfuerzo en equipo, antes que prender velas a un salvador.