Valiosos datos sobre el agua que hay que saber aprovechar
Los datos aportados por un informe de Consultoría ponen sobre la mesa la necesidad de tomar decisiones de importancia. Escribe Rodolfo Cavagnaro.
Esta semana se conoció un informe de la Consultora israelí Mekorot con proyecciones sobre la futura disponibilidad de agua, sobre todo en el área del Gran Mendoza. Esta es la primera vez que se conoce un dato que es fundamental, como lo es la disponibilidad de agua hacia el futuro.
Mendoza tiene un problema no resuelto y es la tarea de Ordenamiento Territorial. Si bien hace muchos años se sancionó una ley al respecto no se sabe quién ejecuta la coordinación y, lo más grave, casi ningún municipio ejecutó sus propios planes de ordenamiento territorial. Si lo hubieran hecho no hubieran permitido el salvaje avance de la urbanización a costa de ricas zonas agrícolas, que han hecho desaparecer producciones históricas.
Tradicionalmente, los técnicos israelíes (no estos que vinieron) han dicho un oasis no puede albergar más de 1 millón de habitantes. Superado de ese límite, comienza a caer la calidad de vida de la población, en forma transversal. Y este es un problema ya demostrado científicamente.
Cómo es la hoja de ruta del flamante Plan Hídrico para los próximos 25 años
Mendoza Norte tiene un problema que, sin ser como el de Santiago de Chile, se le perece bastante. Por caprichos de las formaciones geológicas, Mendoza tiene una acumulación de contaminación que queda en suspensión por falta de lluvias o vientos que la lleven. Es más, el viento que más nos visita es el Zonda, que acumula gran cantidad de hongos y bacterias en suspensión con la consecuencia de enfermedades respiratorias, agravado por que esa masa en suspensión genera un proceso de inversión térmica y agudiza los calores, agravado por la acumulación calórica del cemento usado en la construcción.
El Plan original de Ordenamiento Territorial adolecía de una información fundamental cuando se quiere organizar un desierto, y es ¿cuánta agua tenemos disponible en cada oasis y cuáles son las proyecciones? Lamentablemente, se hizo un plan con pies de barro porque no existía el dato de la disponibilidad de agua.
¿Qué hacer con los datos?
Lo importante es que ya tenemos datos y ahora, la segunda parte importante es, qué hacemos con ellos. Por las primeras declaraciones que hicieron los funcionarios, parece que tomarán medidas para hacer más eficiente el uso del agua, lo que está muy bien, centralizando la visión sobre el oasis norte, que es el que está más comprometido.
En principio se habría definido modalidades de riego por manga con cierta presurización, aunque sería entre 2025 y 2035. Estas medidas tenderían a mejorar la eficiencia del sistema de riesgo intra finca. Pero hay algo no señalado y es la ineficiencia del sistema de transporte a través de canales a cielo abierto. Hace años se debería haber pasado a sistemas de riesgo entubado y presurizado
No sabemos las razones de tanta resistencia porque si se hubiera comenzado con tiempo se podría haber avanzado bastante y esto exigiría también a los propietarios, con tiempo, para que se preparen con sistemas internos adecuados.
No obstante, el sistema señala también algo alarmante y son las pérdidas de Aysam, que estarían en el 47% del volumen que maneja y el documento le recomienda bajar las pérdidas a un 25% como máximo para 2050 como para equilibrar el sistema. Una locura pensando que estamos en un desierto.
El documento de la Consultora sintetiza la situación planteando que la provincia tendrá un déficit hídrico para satisfacer la demanda del 5% en 2030, del 12% en 2040 y del 17% en 2050. Estos datos son cruciales para sentarse seriamente a pensar. Y no basta solamente con mejorar los sistemas de riesgo y la eficiencia del sistema, lo cual es imprescindible, sino que hace falta un equipo político que planifique el desarrollo futuro de los oasis mendocinos.
¿Qué cantidad de personas, industrias y recreación puede soportar el oasis del Norte? ¿qué pasa con los derechos de agua que quedaron encerrados en las nuevas urbanizaciones? ¿Se modernizará o cambiará la legislación de aguas? Estas respuestas requieren de políticos con aptitudes de planificación y visión de futuro.