Femicidios en el Ejército de EEUU: Cuando la impunidad oculta el horror
El criminólogo Eduardo Muñoz aborda el caso de Lucila Nieva.
La muerte de la joven argentina Lucila Nieva en la base militar de Fort Cavazos, Texas, resuena con la trágica historia de Vanessa Guillén, evidenciando un patrón escalofriante: el feminicidio no conoce fronteras ni respeta instituciones.
Ambos casos exponen la vulnerabilidad de las mujeres en entornos militares y la urgente necesidad de desmantelar la cultura de impunidad que protege a los agresores.
Lucila Nieva: un sueño truncado por la violencia
Lucila Nieva, una joven tucumana que buscaba un futuro en Estados Unidos, encontró la muerte en un lugar donde debería haber estado segura. Su caso, aún bajo investigación, expone la vulnerabilidad de las mujeres en instituciones dominadas por la jerarquía y el poder.
Hasta ahora, solo se ha confirmado que su esposo, un soldado estadounidense, está detenido en relación con el hecho. Sin embargo, las circunstancias de su muerte siguen sin esclarecerse. La falta de información oficial y la escasa cobertura en los medios estadounidenses solo aumentan las dudas sobre la transparencia de la investigación.
Vanessa Guillén: el caso que sacudió al Ejército de EEUU
El asesinato de Vanessa Guillén en 2020 reveló una cultura de acoso y encubrimiento en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Guillén había denunciado previamente agresiones sexuales dentro de su base, pero su voz fue ignorada hasta que su muerte se convirtió en un grito colectivo por justicia.
Femicidios: el eslabón final de una cadena de violencia
Su historia, narrada en el documental de Netflix "Yo soy Vanessa Guillén", expuso una realidad aterradora: la violencia de género es un problema estructural dentro del ámbito militar.
Análisis criminológico: el poder como factor de riesgo
Desde una perspectiva criminológica, ambos casos revelan cómo el poder institucional puede convertirse en un factor de riesgo para las mujeres:
Cultura del silencio
El miedo a represalias y la lealtad mal entendida hacia la institución perpetúan la impunidad. Las víctimas y testigos son presionados para no denunciar.
Abuso de poder
La jerarquía militar otorga un poder desmedido a los agresores, quienes pueden intimidar y manipular a sus subordinadas.
Impunidad sistémica
Los procesos de investigación suelen ser lentos y opacos, permitiendo que los responsables queden sin castigo. En muchos casos, la justicia militar protege a los victimarios.
Revictimización
Las familias de las víctimas enfrentan hostilidad y obstáculos para acceder a la verdad, obligándolas a luchar contra la institución que debería protegerlas.
El femicidio dentro del Ejército: una institución prestigiosa que no protege a sus mujeres
El Ejército de los Estados Unidos es una de las instituciones más poderosas y prestigiosas del mundo. Se espera que dentro de sus bases, con altos niveles de seguridad y disciplina, las personas estén protegidas.
Sin embargo, los casos de Lucila Nieva y Vanessa Guillén muestran que ni siquiera el rigor militar impide la violencia de género.
Esto nos lleva a una pregunta fundamental: si una institución tan fuerte y estructurada como el Ejército no puede garantizar la seguridad de sus propias integrantes, o de quienes residen en sus bases militares ¿qué esperanza tienen las mujeres en otras esferas de la sociedad?
En El género de la muerte, exploro cómo la violencia de género no solo es un problema de individuos, sino de sistemas enteros que permiten y perpetúan la impunidad.
Las instituciones que deberían garantizar la protección y el orden terminan siendo cómplices del silencio, transformándose en escenarios donde el poder se ejerce con violencia y el miedo se impone como norma.
Los casos de Lucila y Vanessa nos recuerdan que la lucha contra la violencia de género no es solo una cuestión de justicia individual, sino de cambio estructural.
Es necesario reformar las instituciones desde adentro, asegurando que el uniforme no sea un escudo para los agresores, sino una garantía de seguridad para quienes forman parte de estas estructuras.
La pregunta que debemos hacernos es: ¿Hasta cuándo seguirán ocultando el horror tras el uniforme?
La violencia de género en entornos militarizados: un problema sistémico
Cada año, cientos de mujeres denuncian abusos en el Ejército de EE.UU. Algunas, como Vanessa Guillén y Lucila Nieva, no vivieron para contarlo. La muerte de Lucila Nieva en la base militar de Fort Cavazos, Texas, resuena con la trágica historia de Vanessa Guillén, evidenciando un patrón escalofriante: el feminicidio no conoce fronteras ni respeta instituciones. Ambos casos exponen la vulnerabilidad de las mujeres en entornos militares y la urgente necesidad de desmantelar la cultura de impunidad que protege a los agresores.
Lucila Nieva: un sueño truncado por la violencia militar
Lucila Nieva, una joven argentina que buscaba un futuro en Estados Unidos, encontró la muerte en un espacio donde debería haber hallado seguridad. Su caso, que sigue bajo investigación, nos recuerda la fragilidad de la vida femenina en instituciones dominadas por la jerarquía y el poder.
La falta de transparencia en el esclarecimiento de su muerte genera preguntas inquietantes: ¿Cuántas mujeres más han sido silenciadas en circunstancias similares?
Vanessa Guillén y la impunidad en el Ejército de EEUU
El asesinato de Vanessa Guillén en 2020 reveló una cultura de acoso y encubrimiento en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.
Guillén había denunciado previamente agresiones sexuales dentro de su base, pero su voz fue ignorada hasta que su muerte se convirtió en un grito colectivo por justicia. Su historia, narrada en el documental de Netflix "Yo soy Vanessa Guillén", expuso una realidad aterradora: la violencia de género es un problema estructural dentro del ámbito militar.
Análisis criminológico: el poder como factor de riesgo
Desde una perspectiva criminológica, ambos casos revelan cómo el poder institucional puede convertirse en un factor de riesgo para las mujeres:
1. Cultura del silencio
El miedo a represalias y la lealtad mal entendida hacia la institución perpetúan la impunidad. Las víctimas y testigos son presionados para no denunciar.
2. Abuso de poder
La jerarquía militar otorga un poder desmedido a los agresores, quienes pueden intimidar y manipular a sus subordinadas.
3. Impunidad sistémica
Los procesos de investigación suelen ser lentos y opacos, permitiendo que los responsables queden sin castigo. En muchos casos, la justicia militar protege a los victimarios.
4. Revictimización
Las familias de las víctimas enfrentan hostilidad y obstáculos para acceder a la verdad, obligándolas a luchar contra la institución que debería protegerlas.
El femicidio dentro del Ejército: una institución prestigiosa que no protege a sus mujeres
El Ejército de los Estados Unidos es una de las instituciones más poderosas y prestigiosas del mundo. Se espera que dentro de sus bases, con altos niveles de seguridad y disciplina, las personas estén protegidas. Sin embargo, los casos de Lucila Nieva y Vanessa Guillén muestran que ni siquiera el rigor militar impide la violencia de género.
Esto nos lleva a una pregunta fundamental: si una institución tan fuerte y estructurada como el Ejército no puede garantizar la seguridad de sus propias integrantes, ¿qué esperanza tienen las mujeres en otras esferas de la sociedad?
En El género de la muerte, exploro cómo la violencia de género no solo es un problema de individuos, sino de sistemas enteros que permiten y perpetúan la impunidad. Las instituciones que deberían garantizar la protección y el orden terminan siendo cómplices del silencio, transformándose en escenarios donde el poder se ejerce con violencia y el miedo se impone como norma.
Los casos de Lucila y Vanessa nos recuerdan que la lucha contra la violencia de género no es solo una cuestión de justicia individual, sino de cambio estructural. Es necesario reformar las instituciones desde dentro, asegurando que el uniforme no sea un escudo para los agresores, sino una garantía de seguridad para quienes forman parte de estas estructuras.