El jefe de la policía acusado por la muerte de la mendocina Magalí, será candidato
Tendrá fueros. Darío Neira integrará en segundo lugar la lista en el departamento Pueyrredón del frente Alianza Justicialista, por decisión de Alberto Rodríguez Saá.
Darío Neira será candidato en San Luis por el Frente Alianza Justicialista, "premiado" por el exgobernador Alberto Rodríguez Saá.
Sobre sus espaldas carga una larga lista de casos irresueltos o turbios como conductor de los destinos de la Policía de esa provincia, como el caso de Florencia Magalí Morales.
Florencia había nacido en Las Heras y vivía en Santa Rosa de Conlara con sus hijos de 11 y siete años, y con su nieta de dos. Era empleada de un hotel. El 5 de abril de 2020 había salido en el momento más estricto del ASPO. Terminó encerrada en una celda, presuntamente por haber violado la cuarentena. Esa tarde la encontraron ahorcada con el cordón de una prenda, luego de haber pasado horas pidiendo auxilio.
Pero hay más y tendrá fueros si es elegido
Apenas dos semanas después del asesinato de Morales, el 24 de abril, en la Comisaría del Menor, en Villa Mercedes, apareció muerto Franco Maranguello, de solo 16 años. Se informó, una vez más, que fue un suicidio, pero para su familia es todo mentira porque el adolescente no tenía problemas anímicos. La Policía lo detuvo en la puerta de su casa bajo la excusa de romper el aislamiento en la pandemia.
El diario El Chorrillero contó que "lo cargaron en un móvil policial hasta la Comisaría del Menor. Cuando la llamaron por teléfono, Sandra Bravo, mamá de Franco, pensó que debía ir a buscarlo. Y que los efectivos le dirían qué problemas generó. Pero al llegar solo observó corridas y decenas de policías muy nerviosos que iban de aquí para allá. Nadie le decía nada sobre Franco. Ella seguía esperando, hasta que intuyó lo peor al ver que el camión-morguera de la fuerza pública estacionó frente a la dependencia. Recién dos horas más tarde le dijeron que su hijo estaba muerto, que se había suicidado con su propia remera, en una celda sin luz y llena de agua. La remera estaba intacta, nunca se rompió a pesar del peso del muchacho. Cuando la madre pudo ver el cuerpo en la morgue del Hospital Juan Domingo Perón, ya eran las 6. Allí, luego de abrazar el cuerpo frío de su niño, vio que el cuerpo tenía moretones en las costillas y de su cabeza salía sangre".
La niña Guadalupe
También durante su gestión desapareció la niña Guadalupe. Dijo El Chorrillero: La nena de 5 años que raptaron frente a la casa de su tía, en el barrio 544 Viviendas mientras jugaba con otros niños. En ese frío invierno el caso que conmocionó a San Luis y al resto del país pareció no inmutar a Alberto Rodríguez Saá, por entonces gobernador. Nunca, en sus apariciones posteriores al rapto, mostró un mohín, un vestigio de empatía hacia esos padres que perdieron a su niña. Cuando los recibió fue más por obligación, como el hombre más importante de la provincia, a unos padres arrasados por el dolor y la incertidumbre. Dio instrucciones, sí. Ordenó que la Policía se moviera e hiciera ridículos rastrillajes y dispuso que recursos de la fuerza provincial sirvieran para encontrarla. El manejo del caso colaboró para que la chiquita se esfumara en manos de delincuentes. Lo cierto es que Guadalupe es un dolor inmenso para los sanluiseños. No hubo un puntano que no buscara, mirara para aquí o allá intentando ver si hallaba a la pequeña. Todos sentían verdadero dolor. Todos no, casi todos. El Gobierno poco le importó la tragedia, solo pensaba en la cuenta a pagar en la faz electoral. Solo le importaban los efectos colaterales que le generaría el asunto. Luciano Anastasi, próximo a Alberto (h), que padre e hijo habían designado como ministro de Seguridad vaya uno a saber qué méritos le encontraron para que condujera a la Policía.