Datos demográficos para planificar el futuro

La caída de las tasas de natalidad nos muestra un futuro complejo para los que deben planificar. Escribe Rodolfo Cavagnaro.

Rodolfo Cavagnaro

Esta semana en el programa "Tenés que saberlo", que se emite por Radio Post, su conductor, Gabriel Conte, junto a Ana Martínez, analizaban una información que daba cuenta de que funcionarios de la Dirección General de Escuelas venían observan una caída en la demanda de bancos para las salitas de 4 años, por lo cual decidieron crear las salitas de 3 años para aprovechar infraestructura.

La realidad es que esto es resultado de la caída de la tasa de natalidad, realidad que es común en todo el mudo y Argentina y Mendoza no son ajenas. Hay diversas razones que podrían explicar esta tendencia y, la más lógica, es la que tiene ver con decisiones de personas jóvenes de no tener hijos o, en caso de las mujeres, postergar la maternidad hasta una edad casi límite según las recomendaciones de la ciencia.

Estas decisiones, que no son nuevas sin que reconocen varias décadas de tendencia, tiene que ver con una mayor independencia de la mujer, un mayor vuelco de las mujeres a la vida profesional (casi el 60% de los egresados universitarios son mujeres) que las lleva a privilegiar su desarrollo profesional y evitar que una maternidad pueda frustrar sus objetivos. También se cuentan mayor difusión de conocimientos para la planificación familiar y evitar embarazos no deseados.

Datos demográficos para planificar el futuro

Con este cuadro no es de extrañar que la tasa de natalidad haya caído en Mendoza un 41% desde 2001 hasta 2023 y en 2024, según datos provisorios, habría caído otro 7%. La tasa de natalidad está en franco descenso mientras que la tasa de longevidad sigue creciendo. Los avances de la medicina y la conciencia acerca de tener una mejor calidad de vida hacen que la gente se cuide y trate de prevenir males mayores. Esto merecería un análisis para ver si las ciudades están preparadas para contener una población cada vez más vieja, sobre todo en términos de infraestructura.

La caída de la tasa de fecundidad, es decir, la cantidad de hijos en la etapa fértil cayó de 2,4 hijos por mujer en 2001 a 1,43 hijos por mujer en 2022. La tasa ha seguido bajando, pero falta información oficial. En realidad, es una tendencia que obliga a tomar decisiones. Estarán en juego el tamaño de las maternidades y el tamaño de los sectores de geriatría. También las escuelas y sus disposiciones. Con los datos actuales ya sabemos que dentro de 10 años lo que tenemos no estará bien dimensionado.

Pero lo interesante para ver el futuro es tratar de proyectar qué puede pasar con el sistema de jubilaciones. Es que a medida que crecen los mayores que se jubilan hacen falta más trabajadores que aporten. En el sistema de reparto, hacen falta cuatro activos por cada pasivo. Hoy tenemos el problema de la población que está en negro y tendrá la imposibilidad de acceder a una jubilación digna. Y es porque el sistema está fundido. Hoy tenemos una relación de 1,3 trabajadores activos por cada jubilado.

Pensando en el futuro, hay que avisarles a los jóvenes que quieran tener un retiro razonable que deberán comenzar a ahorrar desde ahora en algún sistema de capitalización individual privado porque, de lo contrario, se encontrarán con la sorpresa de no poder sostenerse. Caso contrario, hacer inversiones seguras que les permitan ingresos más o menos permanentes.

Sobre estos temas deberá centrarse la proyección de una próxima ley de jubilaciones porque es menester pensar en el futuro y en las generaciones futuras porque, con el sistema actual no tendrán ingresos porque ellos mismos no están engendrando la masa crítica que debería trabajar y hacer aportes en el futuro para que ellos cobren. De la misma manera hay que terminar con el flagelo del trabajo informal bajando o eliminando impuestos al trabajo.


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