La nueva diplomacia: concretar caminos y trenes hacia el Pacífico
El exembajador chileno ante La Haya Gabriel Gaspar Tapia habló sobre los desafíos del mundo moderno y recalcó la importancia de lograr acuerdos entre los países de la región para de esta forma potenciarse a escala global.
En su discurso por el Día del Mar en Bolivia, el presidente boliviano Luis Arce hizo mención a la necesidad de comenzar una nueva etapa en el reclamo del país andino por su salida hacia el mar, enfocado en las oportunidades económicas que se pueden abrir con esta posibilidad. El exembajador chileno en la misión especial para la demanda marítima de Bolivia ante la Haya y exfuncionario de Chile Gabriel Gaspar Tapia habló con Gabriel Conte, Ana Belén Martínez y Ariel Fernández Lavilla en "Tenés que saberlo", por Radio Post 92.1, y señaló la necesidad de fortalecer el vínculo entre los países de la región para potenciarse en conjunto.
"Yo diría que estamos entrando en una nueva etapa, que me parece muy positiva en cuanto a que somos dos países vecinos. Nosotros partimos, cuando retornamos a la democracia en 1990, por buscar un diseño diplomático moderno, de inserción internacional, y nosotros ya no hablamos de países limítrofes, hablamos de países vecinos porque entendemos que en la nueva realidad, en estos precisos momentos, estamos viviendo un punto de inflexión en la realidad internacional. Para todos los países, en este caso los sudamericanos, es muy importante mejorar, optimizar, potenciar toda nuestra cooperación", señaló Tapia.
El diplomático chileno marcó que el presidente Arce marcó el comienzo de una nueva etapa y que en Chile esto es visto positivamente: "Son muchos los temas que podemos avanzar: además de los económicos y comerciales, hay temas de integración física, hay temas de movilidad, de transporte, hay temas de seguridad sobre todo con la emergencia del crimen organizado, que requieren de la más estrecha cooperación entre los países vecinos".
El exfuncionario chileno señaló que las relaciones diplomáticas son de largo plazo y que sus metas exceden los gobiernos de turno, marcando una etapa de convivencia de las naciones: "No pueden estar sometidas a la coyuntura, ni menos tampoco a la coyuntura doméstica. Desgraciadamente, a veces la política internacional es usada para fines domésticos y la política doméstica se mide por elecciones y por votos, y eso genera urgencias, debates, que no siempre ayudan".
Tapia marcó que pese a tener gobiernos de diferentes signos políticos, países como Bolivia, Chile, Perú, Argentina o Brasil tienen objetivos similares: "Somos exportadores de alimentos y uno de nuestros destinos preferentes es Asia, particularmente China, uno de nuestros principales socios comerciales. Ahí se va la soja, se va el trigo, la carne, cereales en general. Al mismo tiempo, China se transforma en un actor político de primera importancia a escala global y esto obviamente genera temas que no superan, como la competencia entre China y Estados Unidos. Pero nosotros, los países indicados, debemos lograr construir acuerdos super prácticos no ideológicos, como de conexión vial, ferroviaria, portuaria, que faciliten la exportación de nuestros productos hacia Asia en general, pues no solo China, Japón, Corea del Sur, Filipinas, Indonesia".
En esa línea, marcó que esto ayudaría mucho debido a los altos costos que tiene hoy el transporte: "Merced al Tratado de Paz que tenemos con Bolivia desde hace ya más de un siglo, se construyó un ferrocarril de Arica a La Paz. Arica es el puerto más cercano a Bolivia, un puerto chileno. Y ese ferrocarril hoy día está paralizado: un tiempo estuvo paralizado por temas de mantenimiento, pero ya está impecable puede funcionar mañana si se quiere, pero hay una protesta interna doméstica, del transporte terrestre, que se siente amenazado por la reanudación del ferrocarril. Si ese ferrocarril, que llega hasta La Paz, se proyectase hacia el Mato Grosso, donde está la soja, o hacia las zonas de la soja del noroeste argentino, sería un beneficio múltiple. Es carísimo, es costoso, pero entre todos podemos asumirlo".
Además, puso como ejemplo la escasez de combustible que hubo recientemente en Bolivia: "Afortunadamente se ha podido paliar por medidas que ha tomado el gobierno boliviano, y también porque hemos logrado usar infraestructura que hay desde Arica a La Paz para subir ese combustible, sea por oleoductos o también por camiones cisternas, lo cual es muy trabajoso, más o menos unos 300 o 400 camiones suben combustibles. Si tuviéramos el ferrocarril funcionando, eso iría mucho más rápido, menos costoso, menos contaminante y nos ayudaría a todos".
El diplomático chileno marcó que, al igual que en Argentina, en su país los ferrocarriles fueron desmantelados y sustituidos por los camiones: "Durante el gobierno de Allende, los gremios camioneros estuvieron en la vanguardia de la oposición social al presidente Allende. Cuando ocurrió el golpe, la industria ferrocarrilera chilena se desarmó, no se le hizo el mantenimiento y al final terminó siendo casi virtualmente liquidada a precios muy baratos. Hasta la fecha, el transporte chileno fuerte se hace por vía terrestre, por camiones. Yo recuerdo el tema del Transandino, como le llamábamos en Chile. Yo soy de familia ferroviaria: mi padre, mi abuelo, mis tíos, todos son obreros ferroviarios. Varias veces estuve en la ciudad fronteriza chilena de Argentina, en Los Andes, en San Felipe, y por ahí pasaban los vagones con ganado argentino, muy festejado además porque ayudaba mucho la economía de la zona".
Finalmente, señaló que todo lo que puede potenciarse de la región se puede realizar a través de inversión: "Recientemente los amigos chinos han hecho una inversión muy grande en el puerto de Chancay, al norte de Lima. Por ahí escucho que los americanos se ponen nerviosos, pero nosotros también estamos abiertos a que si hay empresas americanas que quieran invertir en infraestructura portuaria, con mucho gusto. Se hará la licitación correspondiente y ganará la mejor", concluyó.