Cartelera estival: la relación tóxica entre el PRO y la LLA

La opinión del licenciado Sebastián La Rosa acerca de la novela del verano entre la alianza (o no) del oficialismo nacional con el PRO

Sebastían La Rosa

La novela del verano se centra hoy en qué pasa dentro del espectro centro, centro derecha y derecha (y no estamos hablando de liberales y conservadores, por ahora). El dilema es sí hay fusión o coalición entre el gobierno nacional (La Libertad Avanza) y el PRO: hay aristas intermedias de alianzas distritales (desde una gobernación hasta un municipio) o llegado el caso no se acuerda nada. De haber fusión o coalición (sea legislativa o ya de gobierno), es probable que la LLA pida depuración de ciertos dirigentes históricos del PRO y el manejo de la lapicera.

La coyuntura no ayuda a encauzar esto. El "mercado de pases" a lo futbolero a favor de la LLA, las disputas en la Ciudad de Buenos Aires (bastión del partido amarillo), los coqueteos personales con referentes tentados a saltar de espacio, el diálogo directo con gobernadores amarillos más la nula concesión de cargos, agenda y requerimientos complican el panorama. Los popes mileistas huelen sangre y, ya sabedores de la política, entienden que la oportunidad de absorber definitivamente al PRO es una posibilidad.

De no acontecer nada, ahí es donde el panorama tiene indicios a analizar. El PRO tendrá una fuga (algunos dirán traidores) de dirigentes que migrarán a las filas libertarias, descontando el sector ya pintado de violeta liderado por Patricia Bullrich. Ocurrido esto, tendrá que armonizar sus líneas internas entre los que hasta hoy vienen siendo dialoguistas (macristas), los que no concuerdan con Milei (larretistas) y los que tienen gobernaciones e intendencias fuertes a cargo (mientras continúen siendo parte). Todo un trabajo difícil desde ya.

Cada fuga, incluye en la mayoría de los casos pérdidas legislativas en concejos deliberantes, cámaras provinciales y en el propio Congreso de la Nación. Incluso, las rupturas internas a producirse que no precisamente migren hacia la LLA. Deberá tenerse en cuenta también qué tipo de acuerdo electoral buscará con otras fuerzas políticas para reeditar una coalición estilo Juntos por el Cambio.

El analista político Facundo Cruz nos comenta que ambas fuerzas se necesitan, justamente por la disputa de un voto similar de derecha y de perfil antiperonista (particularmente si llega el peronismo a unirse). Ve posible una alianza de tinte electoral solamente que, a posteriori, mantendría los niveles de informalidad similares a los de hoy en día. En caso de no cerrarse un acuerdo, observa difícil una reedición de Juntos por el Cambio, salvo en situaciones distritales, sobre todo por la ausencia de una mesa coordinadora nacional en la actualidad.

Como dijimos en otra oportunidad, el PRO sabe que tiene el certificado de defunción sobre la mesa, expectante el arco político de si alguien pone la firma. Pronto sabremos que resultará del partido que logró, en su momento, dominar desde el centro hasta la derecha y lucha hoy por subsistir, esperando mejores vientos en un océano donde lo encuentra alerta y resistiendo al temporal.


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