Cuidar la salud del BCRA hoy, para tener un mejor futuro mañana
Con el acuerdo con el FMI a la puerta, el proceso de inflación debería ser vigilado especialmente.
El acuerdo con el FMI es inminente. Esta semana el presidente Javier Milei firmó el decreto de necesidad y urgencia a DNU que habilita al gobierno nacional a negociar con el Fondo Monetario.
Según el texto, los fondos serán destinados a la cancelación de las letras intransferibles en dólares en poder del Banco Central y las operaciones de crédito público celebradas en el marco del programa de facilidades extendidas de 2022, cuyo vencimiento opere dentro de los 4 años de la suscripción del acuerdo. Las autoridades sostienen que este acuerdo ayudará en la lucha contra la inflación.
El ministro de economía, Luis Caputo aseguró que este nuevo acuerdo permitirá solucionar el problema de los stocks, déficits acumulados del pasado que derivaron en la apropiación de las reservas del Banco Central y adeudo del Tesoro nacional. Por su parte, en una columna de opinión publicada el pasado sábado, Milei afirmaba que terminar con el problema de la inflación de una vez y para siempre requiere considerar de modo explícito las operaciones que los distintos agentes realizan con el Banco Central.
En opinión de las autoridades, seguir mejorando la hoja de balance del BCRA, redundará en una desinflación más rápida y sostenible. Surge la duda de si será suficiente. La dinámica del balance del BCRA ha mejorado desde la asunción de Milei. El patrimonio neto al descontar las letras intransferibles ha subido 30 000 millones de dólares desde diciembre de 2023 y ahora se sitúa en terreno positivo por primera vez desde febrero de 2010.
Esto es el resultado de la eliminación de pasivos monetarios del BCRA en favor del Efis emitidas por el Tesoro y también en parte debido a la mejora en la evaluación de la deuda del tesoro en poder del BCRA. Si el Tesoro cancelara, digamos, 10 000 millones de dólares de letras transferibles, con nuevas reservas internacionales, esto llevaría el patrimonio neto del BCR a niveles sin precedentes.
El aumento de las reservas internacionales también contribuiría en gran medida a mejorar el ratio de cobertura de la base monetaria amplia sobre las reservas internacionales. Con la primera fija en 47 700 millones de pesos, este ratio se mueve solo con el stock de reservas que ha estado cayendo las últimas semanas debido a los pagos netos de deuda.
Lamentablemente, con déficit de cuenta corriente visto y vencimientos de deuda a la vuelta de la esquina, la única forma de mejorarlo sería mediante un mayor endeudamiento tanto público como privado. La deuda privada ha aumentado, sobre todo en el mercado doméstico, a través de préstamos bancarios y colocaciones de bonos corporativos, pero hasta aquí no ha sido suficiente. El Gobierno confía en que los nuevos fondos del FMI contribuyan a mejorar esta importante ratio.
En cuanto a los datos de la inflación, el REM del BCRA esperaba 2,5% y nosotros proyectábamos 2,4%, lo que marcó una leve suba del IPC debido a que los alimentos y bebidas que componen el 27% del índice nacional, registraron un incremento del 3,2%. A su vez, marzo suele ser un mes estacionalmente alto para el IPC.
De todos modos, seguimos proyectando un retorno a la senda de la desinflación. Pero las autoridades harían bien en vigilar de cerca esta dinámica, especialmente en un contexto de turbulencias mundiales.
Parecen estar dispuestos a poner el último clavo en el ataúd del proceso inflacionario, acercándose así al levantamiento definitivo de los controles de capital, algo que aún no esperamos hasta después de las elecciones de mitad de término.