Believe it or not: el futuro del plan económico en juego

Como dijo John Miner Keynes, "el mercado puede permanecer irracional, más tiempo de lo que usted puede mantenerse solvente". A esta altura, el Gobierno no tiene otra opción que redoblar su estrategia económica.

Juan Pablo Rotger
Analista macroeconómico en Mariva Research Licenciado en Economía UBA, maestrando en UTDT, lleva cinco años trabajando en consultoría macroeconómica. Especializado en temas monetarios y financieros, con un enfoque multidisciplinario

El sentimiento de mercado ha empeorado considerablemente en el último mes. Tanto las expectativas de inflación como las de devaluación han aumentado, deshaciendo parte de la esforzada convergencia que la política económica había logrado hacia finales de 2024.

La consecuencia más preocupante ha sido la reversión del flujo de divisas en el mercado de cambios oficial, que había sido vital para la sostenibilidad del proceso de desinflación. Mientras que el BCRA había podido comprar 3.500 millones de dólares durante enero y febrero, se ha visto obligado a vender más de 1.000 millones de dólares en lo que va de marzo. En parte, los agroexportadores han retenido liquidaciones, en busca de un mejor tipo de cambio.

Sin embargo, creemos que la causa más próxima ha sido el enorme deterioro de los flujos de divisas no agrícolas en el mercado oficial. En marzo, estos flujos acumularon salidas por 2600 millones de dólares. El ministro de Economía, Luis Caputo ha confirmado hoy que el acuerdo con el FMI aportará un total de 20.000 millones de dólares. Además, otras instituciones financieras internacionales añadirían 5.000 millones.

Esto podría suponer un estímulo muy necesario para las escasas reservas internacionales. A los ojos del equipo económico, este desembolso debería servir para calmar a corto plazo el miedo de una devaluación. Las autoridades se mantienen firmes en que no devaluarán el peso ni levantarán los controles de cambios antes de estar absolutamente seguros de que ello no implicará un gran salto en el tipo de cambio.

Ahora bien, deben saber que ese compromiso solo es creíble si pueden convencer al mercado una vez más. Con suerte, a medida que retorne la confianza en el programa económico, los agroexportadores y los tenedores de depósitos en dólares volverán a proveer de fondos frescos al BCRA. Sin embargo, si esta confianza no vuelve, podrían encontrarse rápidamente en una situación desesperada.

Como dijo John Miner Keynes, "el mercado puede permanecer irracional, más tiempo de lo que usted puede mantenerse solvente". A esta altura, el Gobierno no tiene otra opción que redoblar su estrategia. A menos de dos meses de haber bajado el ritmo de crawl del tipo de cambio al 1%, no hay forma de que puedan hacerlo volver al 2% o más. 

Aún no conocemos el esquema de política cambiaria acordado con el FMI. Pero mantenemos nuestra opinión de que el "statu quo" se mantendrá al menos hasta después de la elección de octubre. No podemos descartar una flotación dentro de bandas como opción de compromiso. Un rumor que ha tomado fuerza recientemente. El sentimiento de mercado puede ser muy volátil, sobre todo cuando el contexto mundial no ayuda.

Hasta ahora las autoridades habían podido contar con expectativas positivas para disimular la fragilidad del balance del BCRA. Mientras seguían mejorando lentamente y trabajaban para que la inflación siguiera bajando. Eso se acabó. El gran impulso a favor de una mayor desinflación, que nosotros llamamos una apuesta all in, puede haber sido demasiado ambicioso. Pero ya pasamos el punto de no retorno.


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