En el mundo, 2 mil millones de personas carecen de agua potable segura

Repensar la seguridad de los recursos hídricos en un mundo con inseguridad hídrica. Un artículo de Saroj Kumar Jha, director de Práctica Global de Agua del Banco Mundial.

"Cada vez que hay un desastre, se apresuran a entregar ayuda. ¿Por qué no hacen más para prevenirlo?"

Estas palabras las dijo una adolescente, mientras permanecía de pie en medio de la devastación causada por el superciclón Odisha, en el este de India en 1999. En ese momento, yo era miembro del Servicio Administrativo de India, y estaba a cargo de coordinar los esfuerzos de socorro 48horas después de la tormenta. Su pregunta se abrió paso entre el caos y tuvo impacto en mi carrera profesional. La ayuda era necesaria, pero la verdadera solución radica en crear sistemas de abastecimiento de agua sólidos y adaptables.

La creciente crisis del agua

La devastación en Odisha no se debió solo a la velocidad del viento y las marejadas ciclónicas, sino también a lo que vino después.

Los sistemas de suministro de agua resultaron destruidos por completo, dejando a las comunidades sin acceso a agua potable durante semanas. La contaminación de los pozos y la destrucción de infraestructura provocaron brotes de enfermedades. Los desastres exponen las debilidades de nuestros sistemas de abastecimiento de agua. Sin seguridad hídrica, la recuperación después de un desastre se paraliza.

Pero la verdadera resiliencia requiere algo más que una respuesta de emergencia: exige sistemas de suministro de agua más inteligentes y con capacidad de adaptarse a un mundo que ha cambiado.

En los últimos 50años, el almacenamiento de agua natural ha disminuido en 27billones de metros cúbicos debido a la degradación de la tierra, el agotamiento de las aguas subterráneas y la pérdida de humedales. Por otra parte, desde 1970, el 83% de las especies de agua dulce han desaparecido, lo que indica un colapso más amplio de los ecosistemas que alguna vez preservaron los recursos hídricos.

Hoy en día, 1de cada 10personas vive en países que enfrentan grave escasez de agua, y, 1de cada 4niños experimentará estas condiciones de aquí a 2040. Los fenómenos meteorológicos extremos están haciendo que los ciclos del agua sean más erráticos. Para 2050, casi la mitad de la población mundial podría verse afectada por sequías, que provocarán alteraciones en la agricultura y los medios de subsistencia.

He visto de primera mano cómo los cambios en los patrones climáticos están reconfigurando los sistemas de abastecimiento de agua. En Afganistán, los ríos que otrora eran fiables ahora se han vuelto impredecibles debido al derretimiento irregular de la nieve. En algunas partes de África, las sequías "en cámara lenta" están forzando la migración y agravando la inseguridad alimentaria. En un informe reciente del Banco Mundial, titulado Droughts and Deficits (Sequías y déficits) (i), se ponen de relieve los impactos a largo plazo: los niños nacidos durante períodos de sequía sufren malnutrición, lo que limita las oportunidades económicas a lo largo de décadas. Si no se actúa, estos ciclos de privaciones persistirán.

Por qué nuestros sistemas de abastecimiento agua ya no cumplen sus objetivos

La gestión del agua tal como la conocemos está fallando. Nuestros sistemas fueron diseñados para un mundo que ya no existe. Los desastres ponen de relieve las vulnerabilidades, y la creciente crisis del agua exige medidas urgentes.

Las presas, por ejemplo, son esenciales para el almacenamiento de agua y el control de inundaciones, pero muchas son antiguas y están en riesgo. Una gran cantidad de las 40000grandes represas del mundo se diseñó hace décadas, sobre la base de datos hidrológicos desactualizados. Solo en India, 6886embalses -muchos de ellos de más de 50años de antigüedad- corren el riesgo de sufrir fallas. Para hacer frente a esta situación, el país lidera esfuerzos para reforzar la resiliencia de más de 500grandes presas (i) con el apoyo del Banco Mundial. Si bien es un paso importante, miles de embalses más deberán modernizarse para resistir los fenómenos meteorológicos extremos.

Más allá de la infraestructura, garantizar el agua para el futuro requiere un conjunto más amplio de soluciones: mejor financiamiento, gestión más sólida, tecnología de punta y alianzas que impulsen un impacto real.

Caminos hacia un futuro con seguridad hídrica

Debemos repensar la seguridad hídrica e ir más allá de las respuestas reaccionarias para lograr soluciones sostenibles. A continuación se presentan cuatro vías fundamentales:

  1. Optimizar y adaptar el almacenamiento de agua: es clave aplicar un enfoque híbrido que combine la infraestructura natural y construida. El embalse denominado "Lower Racibórz" en Polonia, que fue diseñado como una llanura inundable en lugar de una presa tradicional, protegió con éxito dos ciudades durante una serie de inundaciones históricas (i).
  2. Aprovechar la innovación digital: la inteligencia artificial (IA), los sensores remotos y el monitoreo en tiempo real están revolucionando la gestión del agua. En el Proyecto Hidrológico Nacional de India (i), modelos impulsados por IA proporcionan pronósticos de inundaciones para un período de 24horas con una precisión del 90%, lo que ayuda a los operadores de las presas a controlar las descargas de agua. En Brasil, el seguimiento en tiempo real de las sequías (i) ha hecho que las respuestas gubernamentales pasen de la gestión de crisis a la preparación proactiva.
  3. Fortalecer la gestión y las asociaciones: gestionar los riesgos hídricos requiere la cooperación entre los Gobiernos, las empresas y las comunidades. De las 360cuencas hidrográficas reconocidas internacionalmente, para solo 41de ellas existen acuerdos formales entre los países que las comparten. Sin una gestión sólida, los conflictos por el agua se intensificarán.
  4. Aumentar la inversión y el financiamiento: el déficit de financiamiento en materia de seguridad hídrica (i) es impresionante: se necesitan USD6,7billones para 2030, y esta cifra aumentará a USD22,6billones para 2050. Los Gobiernos por sí solos no pueden subsanar este déficit; es necesaria la participación del sector privado (i). En Chile y Perú, la inversión privada impulsa el tratamiento y la reutilización de las aguas residuales, lo que reduce la dependencia del agua dulce. Los modelos de financiamiento combinado, los bonos climáticos y los bonos de resiliencia pueden ayudar a reducir el déficit de financiamiento, pero estos instrumentos siguen siendo poco utilizados.

Agua, empleo y crecimiento económico

Las soluciones inteligentes en materia de agua no solo garantizan la resiliencia y la seguridad: impulsan el desarrollo económico, crean empleos y preservar los medios de subsistencia. El acceso confiable al agua sirve de apoyo a la agricultura, la energía y la industria, sectores que dan trabajo a millones de personas, especialmente en los países de ingreso bajo. Ningún país puede alcanzar una prosperidad duradera sin asegurar su futuro hídrico.

La escasez de agua puede destruir las fuentes de empleo, como ocurrió durante la sequía de Ciudad del Cabo en 2018, que provocó la pérdida de los medios de subsistencia de 20000trabajadores agrícolas. Sin embargo, la gestión inteligente del agua crea oportunidades. En la República Democrática del Congo, se espera que un programa de acceso al agua genere casi 30000nuevos puestos de trabajo. El agua limpia y el saneamiento mejoran la salud pública y permiten una mayor participación en la fuerza laboral, especialmente de las mujeres.

Nuestro compromiso con la seguridad hídrica

La seguridad hídrica no consiste solo en evitar la escasez de agua, sino que sustenta la resiliencia, la estabilidad económica y la reducción del riesgo de desastres. Sin agua las economías se debilitan, la producción de alimentos colapsa y la salud pública se deteriora. Sin agua no hay planeta habitable.

Esa adolescente en Odisha me desafió a hacerlo mejor: ¿Por qué no hacemos más para evitarlo?

Debemos hacerlo. Y lo haremos. Porque el futuro depende de ello.

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