¿Qué haríamos los argentinos sin el mate nuestro de cada día?

La escritora Marcela Muñoz Pan destina su Columna Líquida de este domingo al mate: imperdibles facetas de la bebida transversal a todos los sectores sociales.

Marcela Muñoz Pan

Un mate compartido o en soledad, ese que trae las pausas y pausas, las miradas perdidas y encontradas, el ritual de cada día, esa cosa que nos falta, ese mate que se añora después de un largo viaje, es como un reencuentro permanente con nosotros mismos, nuestra identidad y ese vínculo especial, único, intransferibles sensaciones que le dan un toque diferente a nuestras horas, a nuestros vínculos. El lenguaje por igual que compartimos ha creado un diccionario propio de esta tradición y necesidad casi vital para todos los argentinos que han sabido comunicar a todo el mundo la versatilidad e importancia para comenzar un buen día. Aquí van algunas frases que seguro están en nuestros corazones:

  • "Cebame uno más y me voy". Sabés que ese último mate es solo el comienzo de otra ronda, e como una mentira piadosa.

  • "No me tomé ni un mate". Cuando nuestro día fue muy intenso que ni siquiera hubo tiempo para respirar y mucho menos tomar un mate. Es como una alerta roja a tu organismo que avisa que tu día fue catastrófico sin él.

  • ¿Qué haríamos los argentinos sin el mate nuestro de cada día?

    "Ese mate está lavado". La yerba flota en tanta agua sin sentido, es como que ese mate se le escapó el mundo de misterios, pero te conformás igual porque al fin y al cabo es un matecito.

  • "Me tomo unos matecitos y arranco". Al despertar, incluso muchos antes de levantarse tienen que en la cama tomar "ese matecito", caso contrario pueden seguir sonando las alarmas y ni se pueden levantar. Es una especie de precalentamiento para afrontar lo laboral, estudiar, o querer salvar el mundo. Incluso te da el empujón para amar. Sin mate no se arranca.

    • ¿Qué haríamos los argentinos sin el mate nuestro de cada día?

      "Está amargo, pero rico". Esto se lo digo a mis amigas que lo toman amargo con yuyitos, burro, menta, cascaritas de limón. Uno cuando recibe un mate así, amarguito, pone su mejor cara, su más osado paladar y con estoica sabiduría vincular para no arruinar la ronda, se la banca.

    • "No me dejaron terminar el mate". Todo pasó tan rápido ese día, el laburo, la familia, las tareas de la escuela, las preocupaciones, las emociones, tantas cosas en el tren de la vida diaria que saliste corriendo para todas las direcciones y no te dejaron terminar el mate, ese momento sagrado.

    • "Pásame el mate que estoy seco". Es la gran necesidad vital, el auxilio para seguir existiendo.

    • "Te lo dejo apoyado". Con suma elegancia llegó el momento de decir "no, gracias, no quiero más.

    • "Mate frío, cebador distraído". En estos tiempos es muy común cuando el cebador se cuelga con el celular o se pone a divagar, hablando y hablando y deja que se enfríe el mate, se lave, es como una crónica de una muerte anunciada.

    • ¿Qué haríamos los argentinos sin el mate nuestro de cada día?

      "Está dulce, pero rico". ¡Tampoco hay que ser tan amargo con él o la que te ceba el mate che! Ponés tu mejor cara y a otra cosa mariposa

    • "El agua está queriendo hervir". Aquí hay que detenerse sí o sí, no hay opciones, el agua a punto es el punto de partida para una excelente ronda que promete ser prometedora.

    • "Cebame un mate cortito". Es no querer perderse ese placer diminuto pero intenso.

    • "Este mate está para escribir un libro". Gran inspirador de obras imaginarias, reales, que te pone en modo filosófico, esotérico, metafísico, físico, y todas las grandes ideas universales fluyen del manantial yerbero.

    • ¿Qué haríamos los argentinos sin el mate nuestro de cada día?

      "El mate es mi terapia". Es nuestro psicólogo preferido, nuestra mejor amiga, nuestro confidente. Debe ser la única bebida que te escucha sin juzgarte y nunca tiene un no como respuesta.

    • "El mate te reinicia tu sistema". Así es, reinicia todos los sistemas, es tu Windows necesario para salir al mundo.

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