Actividad en el Tupungatito: los movimientos tectónicos a los que prestar atención

Alvaro Amigo, jefe de la Red Nacional de Vigilancia Volcánica del Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile, explicó cómo se dan las erupciones volcánicas y los movimientos ante los que hay que estar alerta.

G. Conte y E. Arguello

En los últimos días se detectó un movimiento inusual en la periferia del volcán Tupungatito en la cordillera de los Andes, lo que alertó a la población. El jefe de la Red Nacional de Vigilancia Volcánica del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) de Chile Alvaro Amigo habló con Gabriel Conte, Evangelina Argüello y Ariel Fernández Lavilla en "Tenés que saberlo", por Radio Post 92.1, y explicó el comportamiento del Tupungatito y otros volcanes de la región.

"Afortunadamente, no reviste mayor preocupación a esta altura, luego que hemos visto varios días cómo ha evolucionado el fenómeno. Básicamente lo que detectamos a principio de semana fue un aumento de actividad sísmica sobre todo en los alrededores del volcán. Eso creo que es la clave y es lo que hay que entender en estos momentos: no era el volcán mismo, bajo los cráteres, por ejemplo, que estuviera presentando actividad, sino que eran los alrededores", señaló Alegre.

El geólogo señaló que cuando un volcán va a hacer erupción se registran alteraciones en el entorno y que eso fue lo que estuvieron siguiendo: "Una opción era que el origen de toda esta perturbación en el entorno fuera volcánico. Pero a medida que fueron pasando los días, nos fuimos dando cuenta de que el volcán mismo no reaccionó y que lo más probable, en este caso, hayan sido movimientos de estructuras, fallas que hay en la alta cordillera, que están relacionadas con el alzamiento de la cordillera, más que algo de origen volcánico".

Alegre marcó que es una zona bastante activa sísmicamente pero lo que llamó la atención fueron las magnitudes: "Nosotros usualmente registramos unos 10 o 15 eventos sísmicos en el volcán y en su entorno. Esta vez fueron casi 50 y algunos de magnitudes bastante altas para estándares volcánicos, sobre la magnitud 3. Yo diría que hace dos o tres años atrás habíamos observado alguna situación relativamente similar, no es algo totalmente anormal lo que ocurrió esta semana, pero tampoco ocurre todos los meses".

En referencia a la forma de alertar, el funcionario chileno explicó que trabajan con 4 niveles de alarma: "El verde, que es el volcán en su estado normal, que hay temblores, hay deformaciones, hay fumarolas, pero lo consideramos nosotros su estado normal; cuando hay algo anómalo y que el comportamiento del volcán comienza a ser anómalo, vamos a la alerta amarilla, el volcán está en una condición que no es normal; cuando proyectamos una posible erupción en el corto o mediano plazo, vamos a la naranja; la roja es cuando la erupción ya es inminente o está ocurriendo. Nosotros como Sernageomin, como ente que monitorea los volcanes, emitimos reportes cuando notamos algo inusual y eso es justamente lo que ocurrió con Tupungatito. No obstante, la alerta técnica se mantuvo en verde. Es decir, el mensaje es: estamos reportando porque tenemos una red de fondos públicos, tenemos protocolos con protección civil, entonces cuando ocurre un sismo importante lo reportamos, pero no cambiamos la alerta. Es decir, todavía el volcán no está reaccionando a esta anomalía".

A su vez, el geólogo señaló que el volcán Tupungatito ha tenido actividad históricamente pero en el último período de vigilancia no se ha visto actividad eruptiva: "Lo que nos dice esa actividad histórica, y más importante aún para nosotros los geólogos que estudiamos el registro más allá de la historia, el volcán Tupungatito yo diría que es un volcán de erupciones pequeñas a moderadas. No tiene la misma potencialidad de explosividad y de magnitudes que los volcanes que están más al sur: el volcán Hudson tuvo un gran impacto sobre Santa Cruz en Argentina; o el Cordón Caulle, con todo lo que pasó allá en Bariloche, en Villa La Angostura; Chaitén, en el año 2008, con un gran impacto en la zona de de Esquel en Chubut. Ese nivel de explosividad no la tiene en su registro geológico el volcán Tupungatito".

En esa línea, explicó que el volcán Tupungato sí es un volcán que se encuentra inactivo: "Sus últimas erupciones ya fueron hace 200.000, 300.000 años. Es un volcán que ya terminó su ciclo de vida, por así decirlo. No así el Tupungatito, que está en la base del volcán Tupungato, no es observable desde el lado argentino ni desde Chile, porque está muy en la alta cordillera. Lo que nosotros sabemos del volcán Tupungatito es que no sería capaz de generar grandes erupciones. No obstante, una erupción moderada, que emita ceniza, sí podría tener ciertos efectos, aunque quizás no cortes de caminos, cierres de aeropuertos, pero sí probablemente tendríamos bastante ceniza en suspensión y eso tiene implicancias desde el punto de vista de la salud".

Saltando de continente, el geólogo señaló que el Vesubio es un tema que siempre se discute acerca de su reactivación y cómo trabajar con las personas que viven tan cerca: "Yo no diría que está controlado, sino que más bien diría que este tipo de volcanes están calmados, están durmiendo. Pero todos sabemos que el Vesubio, tarde o temprano, se va a reactivar y probablemente con una erupción importante, como las del sur de Chile. Eso va a ser un trastorno importante, cuando uno participa en las conferencias vulcanológicas internacionales, siempre hay mucho debate con esto: ¿cuánto tiempo habría que dar una alerta para evacuar los alrededores del Vesubio, que son cientos de miles de personas? No es la condición de los Andes que la mayoría de los volcanes están muy lejos: tenemos excepciones notables, como Copahue con el Caviahue o Villarrica con Pucón y sus alrededores en la Araucanía en Chile".

Además, el geólogo explicó que cada volcán tiene su particularidad y así como hay algunos que están muy activos, como el Etna o el Kilauea en Hawai, en los Andes tenemos el problema de erupciones más explosivas: "Ya no es algo tan fotogénico que uno mire a una distancia razonable y pueda ver la lava en la noche, fluyendo, que es muy atractivo. El problema es que una gran erupción con columnas de 15, 20 kilómetros de altura genera un trastorno no solo en la aeronavegación, sino también en la salud, los cortes de camino, cierres de aeropuerto. En los Andes son particularmente explosivos y de magnitudes grandes. Nuestros volcanes, sobre todo en la zona sur de los Andes, tienen mucho hielo. Por lo tanto, una interacción de algo caliente, que es lo que sale del volcán a mil grados Celsius, que interactúe con masas de hielo o de nieve, lo que ocurre es que lo funde y el agua que era sólida en la cumbre de un volcán, si se transforma rápidamente en una masa líquida, lo que va a ocurrir es que va a fluir y va a generar aludes, aluviones volcánicos y ese es un tremendo problema desde el punto de vista de la protección de la población".

Además, el jefe de la Red Nacional de Vigilancia Volcánica vinculó a las erupciones con los sismos y se refirió a lo sucedido en las últimas horas en Myanmar y Tailandia: "En el fondo son los mismos procesos. La Tierra es un planeta activo tectónicamente, donde las placas se están moviendo y al moverse generan estos roces, como los terremotos. El vulcanismo es una respuesta a esta interacción entre las placas, es el mismo proceso, nos demuestra lo activo que es el planeta. El problema en el sudeste asiático es básicamente la profundidad: estos sismos se producen muy cerca de la superficie, a 10 o 15 kilómetros, a pesar de que la magnitud 7.7 no es el 9.5 del sur de Chile de 1960, pero la profundidad juega un rol clave. La aceleración de la superficie, cuando el roce de la placa se produce cerca de la superficie es tremendo, es brutal. Eso genera mucha más vibración, genera mucha más aceleración de la superficie y las estructuras caen si es que la norma sísmica no es suficientemente estricta".

Si bien marcó que no existe un modelo físico para predecir un terremoto, el geólogo explicó que estadísticamente un chileno vive entre dos y tres terremotos grandes en su vida, además de marcar que cada 70 u 80 años hay terremotos en una zona en particular: "El problema de los terremotos tan grandes, aunque sea más al sur o más al norte de Santiago, igual se va a sentir acá y va a tener un efecto. Tenemos algunas zonas a lo largo del margen de convergencia, donde están las placas, que no se han desbloqueado ya hace más de 70 u 80 años, particularmente entre Santiago y 200 kilómetros al norte, es una zona que está bloqueada".

Finalmente, separó el tema de las fallas que se dan por otro fenómeno geológico y recalcó la importancia de estar prevenidos: "Acá en la zona de subducción, donde están chocando las dos placas, en la costa fuera de Chile, tiene una recurrencia mayor y son terremotos más grandes. Y hay una zona que está bloqueada de Santiago hacia el norte, que en cualquier minuto se puede desbloquear y vamos a tener un terremoto de magnitud 8.5, 8.8, algo parecido al 2010. Y en este caso estaría mucho más al norte que lo que fue Concepción en el 2010, y por lo tanto toda la zona metropolitana de Santiago, incluso Mendoza, lo va a percibir con mucha intensidad", concluyó.

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