Recordando el Memo/rioso

Larga vida al Memorioso, donde lo efímero y lo eterno nos recuerdan que lo importante no es la inmediatez, sino el placer de la búsqueda que provoca sorpresa y encanto.

Marcela Muñoz Pan

El Memo/rioso que por mucho tiempo fue un placer escribir, buscar información, efemérides contundentes o las más importantes, fundamentalmente bien mendocinas, argentinas, implicaba un ejercicio constante de curiosidad, navegando entre la serenidad de los archivos históricos de la provincia y la inmediatez de medios locales o nacionales. Era fácil y no, era decidir qué momento histórico destacar ilustrado con imágenes, videos, algunos chistes (muy malos) y desearle el cumple a alguien famoso o no, que algunos, pocos o todos conocían, incluso saludábamos al vecino, al amigo, a los enemigos.

Recordar un 25 de mayo o 9 de julio diferente, buscar un video que tal vez no era top five, para que los lectores tuvieran esa voz escrita de lo que fue, lo que pudo ser, lo que valía la pena destacar. La verdadera magia residía en desempolvar los momentos, los ratitos de gloria del día exacto "de". 

Una crónica que nos contaba cómo fue que se hizo la primera bodega, o cuando los abuelos inmigrantes llegaron por primera vez a la estación de trenes en Palmira, que recientemente fue su aniversario, así es que a todos los palmirenses saludos jarilleros.

Al llegar la IA todo fue acabándose así de golpe y sin consuelo, porque al querer buscar, rastrear, encontrar ese viaje en el tiempo para recordárselos con cariño y dedicación, ella lo hacía inmediatamente, entonces la magia se perdía, esa chispita que a muchos se les prendía al leer unas efemérides, en el mayor de los casos muy poco solemnes, era la mejor recompensa. 

Es todo tan frenético en este siglo XXI que pierde sentido lo sucedido y mucho lo que pasará, porque todo se va, se va, como vientos de olvido. Caduca, vence antes que caiga la noche. La pregunta que me hacía era obvia: ¿Por qué insistir en las efemérides?

Escuchando el programa de Pergolini cuando está Esteban Echeverría, me decía, ¡pero si es lo que hacíamos en el Memo/rioso! Es decir, fuimos unos adelantados en el sentido de la pertenencia, evitábamos la amnesia cívica con un poco de sarcasmo, esa mezcla de memoria cuasi cómica, rimbombante, y la mezcla irreverente de la historia mendocina, efemérides insólitas y como dije chistes muy malos. A lo mejor algunos quedaron en la memoria colectiva.

Larga vida al Memorioso, donde lo efímero y lo eterno recuerda que lo importante no es la inmediatez, sino el placer de la búsqueda que provocara sorpresa y encanto. Pero, ningún sitio de efemérides, te traía esa poesía que abrazaba por un instante y por siempre, marcaba la diferencia, recordaba, recordaba con el corazón. Larga vida al Memo/rioso.

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